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RC Deportes

La Copa con un demonio encaramado (o muchos)

PARA QUE QUEDE CLARO

 

EDGAR VALERO BERROSPE

Si mi pronóstico de la final tuviera que basarse en cómo se obtuvieron los resultados de las semifinales o particularmente en lo que vimos y vivimos en los duelos de América contra Pumas y Cruz Azul ante Monterrey, seguro que a los aficionados azules no les va a gustar.

Para el partido de ida podríamos tomar al Cruz Azul vapuleado en Monterrey ante el suertudo América que salió vivo de Ciudad Universitaria y tendríamos un merecido empate entre dos equipos que dejaron de hacer lo mucho y muy bueno que hicieron durante la campaña regular, pero que inexplicablemente olvidaron a la hora de la verdad.

Y para el juego de vuelta, la Máquina que tuvo que recurrir al criterio de mejor posición en la tabla general, en mi opinión no tendría nada que hacer frente al acertado y contundente cuadro de Coapa, que, como lo comenté ayer en mi programa de radio, no es 6-1 mejor que los Pumas, pero que si, a sus aciertos habría que sumarle los hierros universitarios.

En este caprichoso torneo mexicano no le voy a descubrir a usted el agua tibia diciéndole que lo que importa es lo que dijo José Alfredo Jiménez, que se trata de saber llegar, pero esa verdad absoluta aplica para un Cruz Azul, que, todopoderoso en el torneo regular, trastabillante en la Copa y en sus dos series de liguilla, a mí al menos, no me genera la confianza que debería de dar un equipo que terminó como súper líder en la campaña.

Y no es que los de Coapa sean amos y señores, pero teniendo a trece jugadores que se hicieron presentes en el marco de los rivales y que sumaron en este primer semestre del año futbolero 2018-2019, la Impresionante cifra de 55 goles hasta ahora, la situación no se ve sencilla ni de lejos. Y para que haya revancha no solo se necesita llegar, también hay que ganar, y la Máquina en términos reales no ha ganado nada, excepto el derecho de enfrentar al mismo rival que hace cinco años les quitó la sonrisa en el último disparo americanista cobrado por Miguel Layún. La revancha se podrá decir que ha existido si es que el cuadro Celeste puede frenar a la otra “máquina” la de hacer goles que va a tener enfrente a partir de mañana.

Eso de que no hay favorito tampoco me parece que sea muy preciso. Si hay un favorito para cada aficionado de cada equipo y uno lógico que, en un deporte donde la lógica no existe. Esto parece una contradicción, pero por el momento ese favorito tiene una racha de 15 partidos sin yes el equipo de Miguel Herrera.  Aunque a muchos no les guste.

Cruz Azul mismo fue el octavo dígito de esa racha cuando en octubre pasado, el día 27 para ser exactos, no pudo derrotar a las Águilas, a pesar de que ese duelo en particular significaba su

primera confrontación con la etiqueta de local en el Estadio Azteca, de donde se había ido con una goleada administrativa de 3-0 en el juego de ida de los cuartos de final de la campaña 95-96, la última larga de la historia del balompié nacional. Había mucho orgullo, pero no se pagó la deuda a los aficionados.

A este Cruz Azul, al que moralmente hasta los que somos (yo incluido) aficionados de otros equipos le deseamos que termine su aciaga sequía de campeonatos y que ya suma la escalofriante cifra de 59 temporadas con un solo título de Liga, le llega una nueva oportunidad luego de 10 torneos, y la presión que, si existe, los condena a ganar o ganar. Sin pretextos.

Aunque antes de que eso suceda, les va a hacer falta mucho más que buenas vibras para levantar un trofeo que nadie de los que ahora traen la casaca celeste sabe lo que pesa, porque nunca lo han levantado, al menos no con ese uniforme.

Lo peor es que en lo alto de la copa hay colgadas tantas historias, tantos demonios, que la gran pregunta sigue siendo si serán capaces de levantarlo a costa de lo que sea, hasta de un América tan bipolar y exitoso como los propios cementeros, pero, y hablando de demonios, diabólicamente poderoso a la ofensiva.