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RC Deportes

Cuando el Destino te alcance…

AP

EDGAR VALERO BERROSPE

La Máquina Celeste de Cruz Azul no quería ser campeón de Copa, la Máquina quería ser campeón de Liga, quería terminar con esa infame racha de ahora más de 21 años sin poder coronarse, pero para ganar hay que tener hambre, hay que tener actitud, hay que tener que querer ganar, y aunque puedo asegurar que casi no hay deportistas triunfadores que carezcan de esas características, hay que mostrarlas a la hora de la verdad…

La suma de todos esos factores, exhibidos en el momento correcto, es lo que termina por entregar finalmente los resultados y marcan la diferencia. Y Caixinha y Ricardo Peláez, olvidaron, pero quizá más que nadie el último, olvidó lo que en un tiempo supo hacer y que transformó de nuevo en un equipo protagonista hace siete años. Que los partidos se ganan en la cancha y no tomándose fotos y haciendo declaraciones tontas que lejos de ayudar, perjudican.

Una vez más Cruz Azul, don Guillermo Álvarez y los directivos de la Cooperativa confiaron en que las cosas iban a cambiar, pero en unas cuantas semanas, el equipo que se perfilaba a ser el mejor del torneo y que tenía todo para mostrarlo se fue haciendo chiquito y terminó por ser el equipo que en 180 minutos hizo un disparo franco a gol, y sobretodo, cuando se estaba disputando el título.

En cambio, del lado de enfrente, Herrera y su ambición, Herrera y sus ganas, su hambre de volver a ser, de volver a exhibir ante el mundo del futbol que fue una terrible injusticia cuando le arrebataron la Selección Nacional de las manos, confirma su crecimiento, confirma sus razones y se lleva un merecido título porque fue el que jugó a ganar.

Cruz Azul no puede simplemente sentarse a decir que es parte del proyecto, porque las inversiones que se hicieron fueron para mucho más que un proyecto y un título de Copa que en términos reales, no significa nada cuando se tiene una falla terrible que hace cada vez más oscuro el celeste de la camiseta, y más triste la realidad de un equipo que merece más, pero que tendrá que seguir, al menos durante otros seis meses, buscando paliativos que justifiquen una derrota más, cuando se tuvo todo para romper con esta sequía, para tratar de curar esa profunda herida que sigue sangrando sin parar.

Edson Álvarez encontró también su destino, sus dos goles han sido otra muestra más de que si existe el Destino y que un chavo que no pudo iniciar el partido anterior y que tomó el lugar de Uribe, estaba señalado para convertirse en el héroe que no pudo significarse más, como cuando Tigres silenció al América… Quedan de nuevo en el aire las preguntas, ¿cuándo?, ¿cómo?, ¿por qué?…  Esas que más de dos décadas no han podido responder los aficionados de la Máquina…