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RC Deportes

A 40 años de la “Masacre de Boston”

Leyendas de Pasión:

Inicia hoy en Fenway Park la Serie Divisional de la Liga Americana entre los Medias Rojas y los Yankees, que cuatro décadas después siguen celebrando una de las temporadas más memorables de su historia y una de las barridas más impresionantes de su eterna rivalidad con los Sox.

Los Yankees acudieron a Fenway Park con una sola misión: Recuperar el liderato de la División y tratar de encaminarse de nuevo al Juego de Campeonato de la Liga cuando sólo quedaban 23 días para que concluyera la temporada regular, y tras la serie, serían sólo 20 días más.

El tercer partido y con ello el garantizar la serie a favor de los Yankees, fue otra fiesta para Nueva York. En el montículo, Ron Guidry en el mejor momento y en la mejor temporada de su carrera, llegó a Fenway Park con un récord de 20-2 y 1.84 de promedio de carreras limpias, llevando con autoridad 8 entradas y dos tercios sin permitir hit ni carrera para lograr su triunfo 21 de los 25 que obtendría esa campaña.

 

EDGAR VALERO BERROSPE

En aquel 1978 las cosas no terminaron como se presumía que iba a suceder en la División Este de la Liga Americana en las Grandes Ligas. Los Medias Rojas de Boston eran los líderes indiscutibles de su sector con una ventaja de nueve juegos sobre los Cerveceros de Milwaukee, 12 y medio sobre los Orioles 14 sobre los Yankees de Nueva York, 16.5 sobre los Tigres de Detroit, 20 sobre los Indios de Cleveland y ¡30! sobre los Azulejos de Toronto y tenían una marca de 62-28 el 19 de Julio, una semana después del Juego de Estrellas.

A pesar de que el manager de la Liga Americana fue el de los Bombarderos del Bronx Billy Martin, (con Don Zimmer, manager de Boston, como uno de los dos coaches) el line-up inicial de ese Juego de Estrellas contó con el legendario catcher Carlton Fisk de los Red Sox y el jardinero Jim Rice entre los abridores, a los que se sumó Fred Lynn tomando el lugar de Reggie Jackson, quien originalmente había sido nombrado abridor en los jardines.

Eran los tiempos del polémico George Steinbrenner, de la polémica sobre el alcoholismo de Billy Martin y por supuesto del tránsito de Oakland a Nueva York de Reginald Martínez Jackson, Reggie Jackson, Mister Octubre, quien entre 1977 y 1981 llevó de la mano a los Mulos de Manhattan a obtener cuatro gallardetes divisionales del Este de la Americana, tres títulos de la Liga Americana y dos Series Mundiales entre 1977 y 1981… Así que ese 1978, remarcó la gran rivalidad entre los Medias Rojas y Nueva York.

Hay crónicas de diferentes especialistas que citan de manera recurrente que el Boston estaba en camino a obtener 111 victorias en la temporada, tres más de las 108 que lograron en esta campaña, la más exitosa en los 118 años de historia del equipo. Sin embargo, el Destino dio un vuelco a la historia, que comenzó con la decisión de Steinbrenner de cesar a Billy Martin y reemplazarlo con Bob Lemon, el ex manejador de los Medias Blancas de Chicago y para entonces futuro miembro del Salón de la Fama.

LA CITA INOLVIDABLE… Mientras Boston pareció perder el ritmo entre lesiones y derrotas inexplicables que los llevaron a una marca de 24-24, los Yankees redujeron su desventaja a sólo 4 juegos de diferencia tras ganar 34 de los 48 juegos que disputaron desde el 19 de Julio y hasta el momento de iniciar una serie de cuatro partidos en Fenway Park, entre el 7 y el 10 de septiembre de ese 1978.

Los Yankees desplazaron a Milwaukee y Baltimore y se ubicaron por delante de ellos un juego y medio y cinco respectivamente. Luego vino la hora de la verdad. Finalmente, Nueva York no sólo era el campeón defensor de la División Este y de la Liga Americana, sino también de la Serie Mundial.

Su nómina incluía a salvajes del bateo como Bucky Dent (148 imparables en 158 juegos), Craig Nettles (37 HR y 107 carreras impulsadas), Chris Chambliss (17 y 90), Thurman Monson (18 y 100 y que pasó de ser catcher a jardinero por orden de Steinbrenner), Willie Randolph (184 hits en 551 turnos al bat) y por supuesto a Reggie Jackson (32 palos de vuelta entera, 110 impulsadas, .375 de promedio de bateo y el pánico de los lanzadores rivales que le habían regalado 75 bases por bolas en 1977), todos ellos con un promedio de slugging superior a los 300 y en algunos casos rondando los 500 con más de 145 juegos jugados. Impresionante sin duda.

LAS MASACRE DE BOSTON… Los Yankees acudieron a Fenway Park luego con una sola misión: Recuperar el liderato de la División y tratar de encaminarse de nuevo al Juego de Campeonato de la Liga cuando sólo quedaban 23 días para que concluyera la temporada regular, y tras la serie, serían sólo 20 días más.

Desde el primer momento los Bombarderos pusieron las condiciones, cuando en las primeras cuatro entradas del primer partido de la Serie en Boston conectaron 14 sencillos y anotaron 11 carreras combinados con 7 errores de los Medias Rojas. El score final de ese primer partido fue 15-3 con 21 hits, ninguno de ellos, por cierto, cuadrangular, aunque el segunda base Willie Randolph consiguió dos sencillos y un doblete con cinco carreras impulsadas siendo uno de los tres yankees en embasarse por imparable en tres ocasiones en el juego.

Don Zimmer, el manager de Boston dijo que, aunque su equipo había caído 15-3, la derrota seguía contando como “un sólo juego”. Pero en la segunda salida, el poderoso ataque de los Medias Rojas con Jim Rice (.315 46HR), Fred Lynn (.298 161 hits y 22 HR), Carlton Fisk (.284 162 hits y 20HR) fue contenido a sólo 3 hits en 8 entradas.

El staff de pitcheo de los Medias Rojas volvió a ser apaleado al recibir 17 hits y 13 carreras, habiendo iniciado tan mal como el hecho de que, en la parte alta de la segunda entrada, Nueva York ya ganaba 8-0 entre otras cosas, gracias a un cuadrangular de tres carreras de Jackson para un marcador final de 13-2.

RUMBO DEFINITIVO. El tercer partido y con ello el garantizar la serie a favor de los Yankees, fue otra fiesta para Nueva York. En el montículo, Ron Guidry en el mejor momento y en la mejor temporada de su carrera, llegó a Fenway Park con un récord de 20-2 y 1.84 de promedio de carreras limpias, llevando con autoridad 8 entradas y dos tercios sin permitir hit ni carrera para lograr su triunfo 21 de los 25 que obtendría esa campaña.

Ni siquiera la presencia de otro estrella del montículo, Dennis Eckersley, también en la mejor temporada de su carrera, pudo animar a los Red Sox, pues el líder del pitcheo de Boston sufrió su séptima derrota del año contra 16 victorias, al aceptar, como relevista cuatro carreras limpias en el séptimo inning con siete hits, 3 bases por bolas y conseguir sólo 3 ponches ante los 21 yankees que enfrentó. El marcador: New York 7-Boston 0.

En el último de la serie, celebrado el domingo 10 de septiembre, los Yankees lograron lo impensable apenas ocho semanas antes. Boston mandó al montículo al zurdo novato Bobby Sprowl que abría un juego en las mayores por segunda vez en su carrera, pero así como entró salió en la mismísima primera entrada luego de obsequiar cuatro pasaportes y un hit y tolerar tres carreras de los visitantes.

Una vez más, Boston se derrumbó a la defensiva y para cuando concluyó la parte alta de la cuarta entrada, ya los Yankees ganaban 6-0 y al final del partido con tres entradas del relevista y ahora miembro del Salón de la Fama Rich Gossage (su salvamento 23 de la campaña), los Yankees se impusieron 7-3 y completaron la barrida en cuatro juegos.

EL FINAL Y EL DESEMPATE… Los Yankees superaron a los Medias Rojas 42 carreras a 9, 67 hits contra 21, promediando más de 10 carreras por juego y casi 17 hits por partido, todo enfrente del Monstruo Verde en Fenway Park. Esta fue la ahora recordada “Masacre de Boston” donde luego de 4 días, finalmente los Yankees igualaron el liderato de la División Este de la Liga Americana.

La mala racha de Boston continuó al reanudarse las acciones en el viejo Yankee Stadium, donde perdieron dos juegos más antes de finalmente volver a triunfar el domingo 17 de septiembre en Nueva York, pero para entonces ya estaban tres juegos y medio atrás de los Mulos de Manhattan.

El último día de la temporada regular de 1978, el domingo 1 de octubre, Boston finalmente pudo alcanzar e igualar a New York en los standings, y con idéntica marca de 99-63 se tuvo que jugar un juego de desempate, que por un volado se determinó que se jugara en Fenway Park.

Ron Guidry fue el abridor de los Yankees y Mike Torrez el de los Medias Rojas (quien había ganado para los Yankees dos juegos en la Serie Mundial del 77). Y a pesar de haber caído en desventaja 2-0 para la sexta, un cuadrangular de tres carreras de Bucky Dent les dio la ventaja en la parte alta de la séptima, en el juego en que terminarían por imponerse 5-4.

Nueva York retenía entonces el título de la División Este y luego el de la Liga Americana (al vencer por tercer año consecutivo a los Reales de Kansas City) y también obtendría la Serie Mundial por segundo año consecutivo derrotando 4 juegos a 2 a los Dodgers de Los Ángeles, lo que era su victoria 22 en el Clásico de Otoño.

PARA LA HISTORIA… Ese fue el primer juego de desempate en la historia de la Liga Americana desde 1948, cuando los Indios de Cleveland, a donde llegaría el veracruzano Beto Ávila un año después, derrotaron a los Medias Rojas en Fenway Park, y el primero desde que se crearon las divisiones en 1969.

Hasta este 2018, los Yankees de Nueva York siguen siendo el único equipo que ganó la Serie Mundial, en ese 1978, luego de haber tenido que jugar un partido de desempate.

 

CITA CITABLE…

“Lo mejor de ser un Yankee, es tener que ver jugar a Reggie Jackson todos los días”

Craig Nettles

Tercera base de Nueva York (1973-1983)