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RC Deportes

El viaje de Hakeem

BBC

La historia de Hakeem al Araibi es de esas que movilizó al mundo del futbol. Era el 27 de noviembre de 2018 y el futbolista de 25 años viajaba hacia Tailandia con su esposa de luna de miel. Había huido de su país, Bahréin, en 2013, tras aprovechar el viaje de su selección al torneo West Asian Football Federation Championship para desertar. ¿La razón? En consecuencia de los rezagos de la primavera árabe que vivía su pueblo y tras la conocida como rebelión de Bahréin en 2011-2012 en contra del sistema político del rey Hamad bin Isa Al Jalifa, Hakeem había sido acusado de vandalismo por quemar una comisaría de policía, detenido y torturado. “ Me decían que me iban a quebrar las piernas, que iban a romper mi futuro y jamás volvería a jugar” confesó a la televisora alemana ARD.

 

La realidad es que las pruebas no existían, al contrario, al momento de dicho acto del cual la policía informaba su hermano lo había acusado, el defensa central se encontraba disputando un duelo televisado a nivel nacional. Las pruebas no importaron, él era una de las voces de protesta con un hermano detenido y tenía que ser silenciado. 45 días estuvo en prisión y cuando fue liberado aprovecho la oportunidad que le daba el futbol de salir del país. Pasó por Irán, Malasia, incluso Tailandia antes de llegar a Australia donde radica desde 2014 y donde en 2017 obtuvo el status de refugiado. Hakeem acusó incluso en 2016, en el marco de las elecciones del nuevo dirigente de la FIFA, al jeque Al-Khalifa, que competía contra Gianni Infantino, de ser un represor de las voces de atletas durante la represión de la monarquía Bahrení. Todo marchaba bien, Hakeem jugaba en el Pascoe Vale, equipo semiprofesional, cuando en el aeropuerto de Tailandia fue detenido. La Interpol había girado una orden en su contra por cargos de terrorismo a través del gobierno de su país, lo acusaban a 10 años de prisión por el mismo acto de vandalismo.

 

El mundo comenzó a oír su historia. El ex capitán de la selección australiana, Craig Foster, encabezó el movimiento #SaveHakeem. Activistas del Instituto por los Derechos y la Democracia en Bahréin habían advertido que de ser extraditado de regreso corría el riesgo de ser torturado. No solo futbolistas como Didier Drogba y Jamie Vardy se pronunciaron a su favor, si no que se movilizaron organizaciones como Humans Right Watch, Amnistía Internacional, el Cómite Olímpico Internacional y por supuesto la FIFA, que había sido presionada por FIFPro para que amenazara con sanciones deportivas a Bahréin y Tailandia, a su vez que el ministro de Interior, el jeque al Khalifa decía que era inaceptable la interferencia externa en los asuntos internos de Bahréin”. Hubo presión por parte del gobierno australiano a través de su embajador, de representantes de Estados Unidos y la Unión Europea en el juicio y finalmente este 11 de febrero el fiscal general de Tailandia anunció por terminado el proceso debido a que su país natal ya no buscaba la deportación.