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RC Deportes

Nadie esperaba un metal olímpico

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Estados Unidos, Australia y Alemania, ya eran una dura prueba para la mexicana María Teresa Ramírez que llegaba a la final olímpica de la recién incluida prueba de los 800 metros estilo libre de aquellos Juegos Olímpicos de México 68.

Con Debbie Meyers como la reina de la natación, aquella niña con un espíritu de guerra, supero la adversidad, rompiendo los pronósticos.

Yo recuerdo que mi motivación estaba altísima, muy contenta, motivada para hacer mi mejor esfuerzo, sabía que iba a ser difícil ya que la presión del público iba a ser muy fuerte y trataba de concentrarme a pesar que no había psicólogos ni nada.

Y llegó la prueba. Meyers era veloz y había que cuidarla en la prueba.

Yo venía de atrás y efectivamente empecé a recuperar después de los 400 mts, recuperar distancia a Karen Moras que había pasado en primer lugar y por el ruido sabía que la estaba alcanzando por la medalla.

A los 600 metros Mari Tere iba al parejo de Mayers y Kruese, pero la pelea era con Karen Mora a quien le gano por un suspiro al tocar la pared.

Se determinó que había ganado por una décima 9,38.05 y Karen 9.38,06, a partir de ahí todo era alegría y para mi fueron emociones encontradas.

Ese día como siempre las esperanzas estaban con el equipo de futbol que perdió con Japón y al final la nota del día era Mari Tere Ramírez, a la fecha al igual que Felipe Muñoz son los únicos medallistas olímpicos en una natación que se fue desfasando ciclo a ciclo y se perdió la continuidad competitiva de una época que se fue.

A 50 años de México 68

Con información de Edgar Mendoza.