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RC Deportes

Última llamada, y el camión esta casi lleno

AP

PARA QUE QUEDE CLARO

 

El ensayo de la Selección Mexicana el día de mañana en San Antonio ante Bosnia, tiene tintes un tanto dramáticos. El proceso de selección de jugadores, en algunos casos en particular tiene fecha de caducidad y quienes no le llenen el ojo a Juan Carlos Osorio, tendrán que ir pensando que se les fue el camión. Pero el que lleva a Rusia.

De por sí no había muchos lugares disponibles, porque aún en el caso de que la gran mayoría de los jugadores mexicanos que militan en Europa andan a la baja, hay muchos de ellos que pueden considerar que son muy, pero muy amplias las posibilidades de que sean incluidos en el listado final que entregará el técnico colombiano a la FIFA a finales de mayo.

Y no es, como muchos piensan, por el asunto de “jerarquía” que, aunque fuera eso, en algunos casos sería entendible el llamado. Se trata de algo más que el simple estatus de estrella o no del futbol mexicano. Pero todos los jugadores que militan en el viejo Continente, salvo las excepciones de los hermanos Dos Santos o Carlos Vela, tal vez Omar Govea que parece tener un chance de hacer el viaje, y quienes no se fueron de México siendo estrellas, precisamente no juegan en nuestro país porque tenían un nivel y una calidad que les permitió ser exportados.

Pero, por ejemplo, hay casos en los que se trata de un asunto que va más allá de la calidad o de la confianza que puede tenerles un técnico a sus jugadores. A veces hay una comunicación, un entendimiento que, cito al doctor Miguel Mejía Barón, “sólo se puede tener con un jugador cuando sabes que hará en la cancha de forma incondicional lo que se le pide”. Esto ocurrió con el ex delantero del Atlante y ex presidente deportivo del Monterrey, Luis Miguel Salvador, quien fue elegido por el “Doc” para convertirse en “el estorbo” que permitió a México garantizar la victoria ante Irlanda en la Copa del Mundo del 94 en Orlando. Todavía hubo aquel día, además, una indicación al delantero, “estorba la salida, pero si por ahí te la encuentras, es tuya…”

Osorio sabe eso y lo considera tanto, que aquellos elementos con los que ha logrado esa comunicación, que no son pocos por lo que entendí hace unos días que pude platicar con él, efectivamente ya están en la sala de espera para abordar el avión (este sí es avión) con destino a Rusia.

El técnico del Tri sabe que hay, además de una buena condición física, una gran condición atlética, como puntualmente las separa y un buen nivel de futbol, otros aspectos que pueden llegar a marcar la diferencia, como ya sucedió y así lo apuntamos, como Rafa Márquez contra Estados Unidos en Columbus o Héctor Moreno en Kazán ante Portugal. Por esa razón, le digo que es muy probable que las posibilidades de que haya llamados sorpresa al equipo mexicano son muy remotas, aunque no inexistentes.

Pero no deje usted de contar en esa lista a algunos que jugando o no, con muchos o pocos minutos serán inamovibles, aunque muchos se rasguen las vestiduras diciendo que no están en su mejor momento. Pero no creo que gente como el chavito Jonathan González vaya a desplazar a su tocayo Dos Santos o a Héctor Herrera. Y con ellos, el viaje lo realizarán, según yo, Guillermo Ochoa, Miguel Layún, Héctor Moreno, Diego Reyes, Raúl Jiménez, Giovani, Javier Hernández, Carlos Vela, Andrés Guardado, Jesús Manuel Corona, Marco Fabián, entre otros que juegan en México como Oribe Peralta, Jürgen Dämm, Alanís, y Javier Aquino. Y sí, probablemente había espacio para Víctor Guzmán, pero la desgracia se le vino encima cuando quedó lesionado en el partido ante Tigres el fin de semana.

Ya por separado se habrá enterado que está cada día más difícil que Rafa Márquez llegue a jugar su quinto mundial, pero de que va a ir, y va a estar en la banca mexicana, no como jugador si las cuestiones legales se lo impiden, lo hará como parte del equipo de trabajo de Osorio. Pero mañana, hay una última llamada para unos cuantos que aún aspiran a hacer el viaje… Veremos…