web analytics
RC Deportes

Tom vs. Time… Un día será vencido, pero no aún…

AP

PARA QUE QUEDE CLARO

Estoy seguro, porque lo he vivido, que hay un gran número de aficionados al futbol americano que no les gusta Tom Brady. Dicen que por tramposo. Yo creo que es por envidia. Siempre se envidia a los triunfadores. Y más si son del equipo rival. Y Tom Brady ha sido el triunfador de 18 temporadas de la NFL. Nadie como él.

Y es evidente que la noche del domingo, mientras Nick Foles celebraba su designación como el Jugador Mas Valioso del Súper Bowl y la victoria sobre los Patriotas de Nueva Inglaterra, Brady, ya en posición de reclamar su condición de leyenda viva, era asediado y de todos lados venían las mismas preguntas, aunque con diferentes palabras.

¿Se retira Tom Brady?, ¿40 años son muchos?, ¿Una nueva derrota en el Superbowl significa la hora del adiós? ¿Perder ante un quarterback sustituto duele más? ¿Es cierto que duele más perder con Foles que no era ni titular que con Eli Manning aunque éste último sea hermano de su némesis Peyton Manning?… Preguntas que llevaban una virulenta intención de hacerlo perder la calma… No lo logró nadie.

A sus ciertos 40 años, con 15 campeonatos divisionales, 8 campeonatos de la Conferencia Americana y 5 campeonatos de la NFL, no debería haber ningún cuestionamiento que lo hiciera perder la tranquilidad que se ha ganado. La misma tranquilidad con la que asumió la vitoria de las Águilas, aún cuando su cara fuera un mapa indescifrable mientras estaba sentado en el emparrillado después de perder el balón que le robó la oportunidad de otro milagroso regreso. De otra hazaña.

Aún así, con cargando con la derrota en la espalda y la frustración que conlleva haber llegado tan lejos y no haber ganado, Tom Brady se venció a sí mismo al imponer una escalofriante cifra de 505 yardas y tres pases de anotación en una soberbia demostración de capacidad y talento. En un derroche de temeridad ante una defensiva que fue la cuarta mejor de la NFL en forma global y la séptima contra el pase, la que admitió en promedio 227 yardas, lo que significa que en pleno Superbowl, Brady les hizo más del doble.

A la pregunta más amable del momento, ¿Regresará Brady?, el ganador de cinco Super Bowls dijo “Espero que sí, pero ya veremos”, mientras obsequiaba una sonrisa a su interlocutor, “no veo una razón para no hacerlo”.

Sobretodo después de una trepidante segunda mitad donde hizo que se nos olvidara que dejó caer un balón en una jugada de engaño, para completar dos series consecutivas con un touchdown, dando clases de cómo mover a sus receptores en su frenética persecución de las Águilas en el marcador, hasta que sí, un tercer envío a las diagonales, y ¿con quién más?, con su receptor estelar, Rob Gronkowski, para darle la vuelta al marcador.

Tratando de ver el juego sin apasionamiento, aún cuando Foles se haya llevado una merecida e indiscutible victoria, liderando a un equipo balanceado en todos sus departamentos, Brady podría aún ser considerado el mejor jugador del partido si tomamos en cuenta que los excepcionales números que registró no reflejan 40 años y 18 temporadas como titular con los Patriotas.

A Brady no le dolió perder con un sustituto, a Brady le duele perder con quien sea, sus números tan dispares de victorias y derrotas en estos 18 años lo muestran así, 223 victorias (27 en postemporada), 65 derrotas (10 en postemporada), nadie ha ganado más juegos que él en la historia de la NFL y quizá esa sea la razón por la que no está acostumbrado a perder.

Fue una jornada difícil, pero la batalla de Tom vs. Time (Tom contra el Tiempo) sigue adelante. Por eso, y por la indignación que sintió por las fallas que tuvo su equipo en una noche en que él, en lo particular, pareció no tenerlas, o las hizo imperceptibles aún con el balón que no pudo atrapar y la certeza de que no es culpable del balón suelto que lo privó del tiempo para poder armar otra ofensiva ganadora, sabe y siente que aún tiene tiempo para seguir adelante, su condición lo hace ver mejor que Peyton Manning quien con un segundo anillo de Super Bowl decidió decir adiós a los 39 años. Aunque todo el mundo sepa, que ese segundo título fue un regalo de despedida de la defensiva de los Broncos de Denver.

La pregunta sobre si Brady seguirá, no tiene por qué ser contestada hasta que empiece la pretemporada y los campos de entrenamiento en abril. Tom seguirá, porque él mejor que nadie lo sabe, conserva el potencial, la habilidad y la sapiencia que puede permitirle regresar el año próximo, para cumplir, como dicen ya las casas de apuestas, con su condición de favorito inmediato para ganar el Súper Bowl LIII. Es temprano, pero el tiempo no se detiene, Brady lo sabe y sabe también que un día de cualquier año, terminará por vencerlo. Pero no aún…