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RC Deportes

Todos bien, toda la emoción…

AP

Pero el Triste Tri volvió a escena…

 

PARA QUE QUEDE CLARO

Podríamos resumir la extraordinaria última jornada eliminatoria de la Copa del Mundo de Rusia 2018 en enunciados concretos que hablen de lo que ha sucedido y que fielmente reflejó mucho de lo que se apreció desde el arranque mismo del camino mundialista.

El peso específico de dos hombres, Ronaldo y Messi, permitió que Portugal y Argentina llegaran de manera directa, dramática, pero directa a la Copa Mundial, tras dos victorias en marcos diferentes. Los lusitanos tomaron revancha de lo que aconteció en la primera jornada europea cuando cayeron como visitantes ante Suiza y en su décima salida finalmente tomaron el lugar que les correspondía como vigentes campeones de Europa.

Por su parte Lio, mostrando su grandeza, su enorme calidad, su incomparable manejo de balón y su capacidad de resolución para, con tres golazos comandar la resurrección de la albiceleste que se regocija por su calificación y en medio de la combinación de resultados, disfrute además de la eliminación del bicampeón de la Copa América, Chile, la escuadra que los humilló en años consecutivos por la misma vía de los penales y que se derrumbó ante Brasil.

Francia también sufriendo, pero finalmente segura, obtiene su boleto en la última jornada, en el último momento y se agrega a la lista de calificados europeos que ya mostraba antes de hoy, a todos los campeones mundiales del Viejo Continente, aunque uno de ellos sólo acomodado al repechaje, Italia; pero ya en cambio, Alemania, Inglaterra y España habían garantizado su presencia.

Holanda fue otro de los grandes perdedores de la jornada, pues no pudieron marcar la diferencia suficiente que les permitiera desplazar a Suecia de la posición que les permitiera al menos tratar de calificar vía repechaje y volvieron a fracasar en el último día del polémico Arjen Roben vestido de naranja.

La jornada también fue histórica en Concacaf y decepcionante en grado extremo para lo que pasó con el equipo mexicano en San Pedro Sula. Primero, Panamá se viste de mundialista por vez primera en su historia al derrotar a Costa Rica y arrebatar en el último momento el tercer boleto, al cual aspiraba con un empate el equipo de Estados Unidos, que verá por vez primera en 28 años, una Fase Final por televisión tras caer ante Trinidad.

La eliminación de Estados Unidos deja en claro y refuerza mi tesis que la victoria de México en Columbus al inicio de la eliminatoria había sido absolutamente circunstancial. Esta fue la peor versión del equipo norteamericano del que tengamos memoria en una eliminatoria. La salida de Klinsmann y la llegada de Bruce Arena que parecía salvaba el honor norteamericano fue sólo un espejismo. Los gringos nunca se recuperaron del mal inicio del Hexagonal, y eso quedó en evidencia al caer en un partido en el que el empate los habría mandado por novena vez consecutiva al Mundial.

Honduras le puso la realidad en sus narices (sí, lo puse en plural porque me gusta cómo suena) a Juan Carlos Osorio y sus pretensiones e incoherente forma de manejar a la Selección Mexicana. Perder en San Pedro Sula sólo fue el remate de una segunda vuelta del Hexagonal donde México, sólo consumó dos victorias, ambas como local, ante Panamá apenas 1-0 en el Azteca y el contrastante y ridículo 3-1 ante Trinidad del viernes pasado en San Luis Potosí. Además, dos empates y la vergonzosa derrota donde el técnico del Tri paga su soberbia de emplear a sólo dos jugadores de los once que alinearon como titulares la semana pasada.

Osorio parece que no es capaz de ver la diferencia de lo que es perder con Chile en la Copa América o con Alemania y Portugal en la Confederaciones que caer en la última jornada ante Honduras, un equipo limitado en extremo.

México sin ninguna efectividad en los futbolístico sucumbió por su incapacidad de superar a los catrachos, porque las fallas arbitrales no pueden ser una justificación para perder como se perdió, sin ninguna colectividad en el juego y donde el “plan de contingencia” de Osorio de meter al “Tecatito” y a Guardado no sirvió prácticamente de nada.

Quejarse de los espontáneos en la cancha, de los lesionados de tres minutos en el campo, del montón de balones en el terreno, y hasta voltear a reclamarle al técnico de Honduras que su equipo no jugaba, cuando el propio tampoco lo estaba haciendo, raya ya en lo ridículo. Osorio muestra como siempre su falta de capacidad para autocriticarse y sí, le agrega otra raya más al tigre.

Perder con Chile fue un accidente. Perder con Portugal fue por un descuido. Ante Alemania por su grandeza. Pero perder ante Honduras fue una trepidante muestra de egocentrismo, de testarudez, de incapacidad de reacción, de su ceguera absoluta para ver lo que hace mal y seguirse justificando con una aberrante retórica que ya nos tiene hartos, no más bien, ya nos tiene hasta la madre, pero mientras los que le pagan lo veneren, seguirá actuando igual.

Ni récord de puntos, ni invicto. Hoy ya hay diferencia. Bora lo hizo mejor en el 97 terminando invicto. Es el primer parámetro de comparación en el que pierde de forma absoluta. Lo peor es que estas cosas se seguirán sumando y no creo que Gerardo Torrado quien será su jefe a la de ya, vaya a tener la autoridad para ponerlo en el lugar que le corresponde… Se lo puedo apostar…