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Querido Básquetbol… Vales un Oscar…

Una de las más sobresalientes notas en la Nonagésima entrega del Oscar, fue que el ex extrella de los Lakers, Kobe Bryant, se llevó el trofeo al mejor cortometraje junto con el Director Glen Keane por la animación a base de ilustraciones tipo bosquejo de su carta de despedida, denominada “Querido Básquetbol”, inicialmente publicada en un sitio de Internet del exbeisbolista Derek Jetter. La musicalización corrió por parte de John Williams.

“Y el Oscar es para… y el Oscar es para… ¡¡Glenn Keane y Kobe Bryant!!”… Era quizá lo único que podía en cierta forma acrecentar el legado del tercer mejor anotador en la historia del básquetbol profesional de los Estados Unidos… Cinco veces campeón de la NBA con los Lakers de Los Angeles, equipo con el que jugó durante 20 temporadas, y dos veces campeón olímpico con la selección de su país, quien fue uno de los protagonistas de la noche de los Premios de la Academia.

La carta que escribió el 29 de Noviembre de 2015, donde anunciaba a través del portal de Internet “Player´s Tribune”, creado por el retirado capitán de los Yankees Derek Jetter, fue transformada en una hermosa pieza cinematográfica de poco más de 3 minutos, en donde una secuencia animada de imágenes tipo bosquejo, da vida a las palabras que el propio Bryant expresa, con un hermoso fondo musical realizado por el compositor y director ganador de cinco estatuillas, John Williams, autor entre otras obras de la música de la Guerra de las Galaxias.

Pero fue una noche que no planeó de esta manera uno de los mejores jugadores de la historia, sino que fue más bien, una especie de deslumbrante “Grand Final” de aquel texto en versículos, cuya emotividad enfatizada por los acordes musicales y la secuencia de imágenes conformaron una obra que, en opinión de los integrantes de la Academia de Artes Cinematográficas, mereció el Oscar como el mejor en su tipo.

El texto, poco en realidad, es resaltado por frases escritas con profunda emoción, expresadas con el tono de voz fuerte y ronco del hombre que sólo jugó para una sola franquicia en su carrera, porque eso fue lo que soñó desde que era, como lo narra, un niño de seis años.