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RC Deportes

Otra vez Iniesta cambia la historia

AP

EDGAR VALERO EN KAZÁN

El “Fantasmita” jugando su última Copa del Mundo con la Furia Roja perfora la estoica defensa iraní poniendo un gran servicio a Diego Costa para que anotara el único gol del partido en la victoria de España 1-0.

Aunque la función está a punto de terminar, todavía hay algunos trucos que el Mago del Futbol, Andrés Iniesta puede ejecutar en su campaña de despedida, como el hacer que un balón atraviese un muro (defensivo) y se lo haga llegar a un oportunista del área llamado Diego Costa para que en la Madre Patria se apagaran los lamentos y volvieran las sonrisas.

España sufre. “Joder que el balón es nuestro” grita alguien en la tribuna de la Kazán Arena, sólo que el futbol, modificado y con el VAR salvador de honras, que también sabe de mancillar honores, mantiene la base de que esto, aún se gana con goles… O con gol, aunque sea uno…. Entonces no importa que las estadísticas digan lo que sea, si en el apartado “goles”, no hay al menos un dígito, que parece poca cosa, pero cuántas veces, por ejemplo, el domingo pasado en el México-Alemania, y en esta aciaga noche en Kazán, es suficiente.

Y así, a los pocos españoles, muchos menos que los que cantaron en Sochi cuando el mismo Diego Costa de anoche hizo dos goles, les cuesta trabajo entender como Irán ha logrado sumar hasta 56 minutos antes de que finalmente, el héroe de Soccer City, el patrón del Camp Nou, haga otra presentación estelar y ponga un servicio de ensueño a los pies del “matón” de la Furia, que casi, sólo actuó de adorno metiendo el pie de ladito para que le acreditaran el gol único de una noche nada convincente.

Tan poco convincente era el asunto para los de Fernando Hierro, que si el árbitro no hubiera decidido voltear (casi mirando al cielo) para pedir apoyo en las alturas y no al Creador, sino a los ingenieros en arbitraje del VAR, para revisar un gol en fuera de lugar de Ezatolah, tal vez no hubiera existido la justificación a un empate con un rival tan inferior que nada tiene que ver con lo que pasó ante Portugal.

Porque empatar con Cristiano Ronaldo a tres tal vez no sea el mejor resultado ni para España, ni para Portugal, pero eso son Cristiano y Portugal, los campeones de Europa, pero con todo respeto, (y sin él), empatar con Irán cuando ya se ha sido campeón del mundo y campeón de Europa dos veces recientemente, no es una derrota, es una humillación.

Claro que a más de la mitad de los críticos ya se les olvidó que la semana pasada el técnico era otro y hoy, le exigen a Fernando Hierro que España se mantenga, al menos en las apuestas en los casinos, en la lista de los favoritos para coronarse campeón mundial una vez más.

Y cuando termina la inequitativa contienda, sólo en el control del balón, porque en los goles no lo fue tanto, y se reflexiona que no hay otra versión más corta del marcador, resulta que, sin Iniesta, España habría naufragado y es que, en la memoria colectiva de los apasionados del futbol, está claro que a la Armada no le está permitido otro naufragio como el de hace cuatro años en Brasil.

Esta noche la Furia Roja pasó la prueba y aunque la benevolencia del sistema y los chistosos criterios de desempate (algunos) han jugado a favor suyo, es muy cierto que don Andrés no es eterno y cuando se vaya, lo van a extrañar.

España es líder de su grupo, ¿qué cómo es eso?, que le pregunten a los de la Comisión de Arbitraje, que son los que hacen las cuentas, pues gracias a que los españoles menos apasionados se han comportado mejor que Cristiano y sus amigos, tener una tarjeta amarilla, o dos menos que Portugal, casi les da la opción de poder definir con quieren jugar en la próxima ronda metiéndole más o menos goles a Marruecos.

Rusia es el local, pero no tiene al único centro delantero que ha hecho un paradón en una Copa del Mundo y que se llama Luis Suárez, quien juega en el Barza y que, por añadidura, conoce a todos los que visten de rojo y azul. No, debo corregir, los conocer y muy bien. No creo que en España quieran averiguar cómo se vería el uruguayo enfrentándolos en octavos de final y jugando mejor bajo los tres palos que David De Egea a quien no sé si sigan queriendo mucho en Manchester, pero de que en la Madre Patria bajo su “rating”, no me cabe la menor duda… Pero esta noche, al menos, no hubo tragedia que contar…

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