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RC Deportes

La caprichosa geografía del futbol

AP

(Un calmante bélico maravilloso)

 

PARA QUE QUEDE CLARO

A partir de la madrugada del miércoles y hasta el martes de la próxima semana habrá un torrente de partidos de eliminatoria mundialista de cara a Rusia 2018. En total, se disputarán 43 partidos en Europa, Asía, Oceanía y Norte, Centroamérica y el Caribe (juegos de la CONCACAF), y eso que en Sudamérica y África no habrá actividad por el momento.

Además de que México jugará esta noche contra Honduras en el Estadio Azteca, sería posible que pocas cosas nos hicieran voltear para atender la actividad, por ejemplo, en Europa donde no habrá ningún duelo entre superpotencias futboleras, o en Asia a donde pocos lazos comunes no unen, por no decir ningunos, y ya de Oceanía qué podría decirle…

Pero al empezar a revisar los juegos en el viejo continente, donde como cada cuatro años se han conformado 9 grupos que entregan un boleto directo cada uno, mientras que los 8 mejores segundos lugares se disputan otros 4 pasajes a Rusia 2018, las confrontaciones en los grupos nos mueven a reflexión. Algunas selecciones de países tan parecidos, tan distintos o tan conflictuados entre sí, que sólo se entiende que jueguen entre ellos porque el deporte tiene esa magia.

Hay ejemplos de lo irrazonable que podría ser si la confrontación no fuera futbolera, ver a gente de esos países encerrarse en una competencia, desde la identidad hasta la raza, porque en Europa si prevalecen las razas, las trazas de la historia política del continente que se ha ido transformando a veces por la razón, pero las más de las veces por la guerra de razas o las guerras fratricidas entre quienes no se reconocen como hijos de la misma historia

¿Qué le parece como primer ejemplo ver a Inglaterra y Escocia?… Países independientes en el futbol, pero unidos en el deporte olímpico bajo la bandera del Reino Unido de la Gran Bretaña, los antecedentes de hijos de los Celtas reflejan una gran diferencia ideológica entre quienes finalmente construyeron el Imperio Británico y quienes fueron sometidos, tribus de los territorios de Gales, Escocia e incluso Irlanda, y que de alguna forma mantienen una identidad a pesar de que en alguna época fue su fuerza, unidos, la que expulso a los Romanos de las islas británicas. Andy Murray, el tenista número uno del mundo, fue condecorado y convertido en Caballero de la Reina después de ganar la Medalla de Oro en los Juegos Olímpicos de Londres en 2012 y Wimbledon en 2015, y sí, siendo escocés de nacimiento, en Glasgow, fue aclamado como “británico” en el momento de la fiesta.

Otro ejemplo en ese mismo territorio, por así llamarlo, es el caso de Gales, el de Gareth Bale, que comparte la isla principal de la Gran Bretaña, y en el grupo D, compite contra la República de Irlanda, nación soberana e independiente hace casi un siglo, que tiene una larga frontera con Irlanda del Norte, territorio fiel a la Reina de Inglaterra. No es un secreto la guerra fratricida que se dio en ese lugar entre los miembros del Ejército Republicano Irlandés y el gobierno británico.

El conflicto que se ha prolongado casi tres décadas en la era moderna, pero que data de siglos atrás en la zona de los Balcanes, partiendo del norte de Grecia, dio lugar a que se formaran siete nuevos países con la desintegración de Yugoslavia. Croacia, Serbia, Bosnia y Herzegovina, Eslovenia, Montenegro y más recientemente Macedonia y Kosovo, donde es común escuchar de conflictos bélicos.

Sin embargo, por citar aquí algunos casos, Croacia figura en el mismo grupo eliminatorio de Kosovo; y estos últimos junto con Macedonia comparten más que su frontera con la bélica Albania, lo que ha generado cientos de miles de desplazados y por supuesto un incontable número de víctimas a lo largo, insisto, de tres décadas de conflictos bélicos fratricidas.

No hace mucho tiempo, Novak Djoikovic, el multicampeón del tenis internacional, hijo de serbio y madre kosovar, dijo que Kosovo era parte de Serbia y que así tendría que mantenerse siempre, mostrando su inconformidad en contra de la independencia de la nueva y pequeña nación.

En la zona europea que controla la UEFA, juegan 11 ex repúblicas soviéticas, por lo que salvo en el Grupo G (donde están dos naciones en conflicto, Macedonia y Albania), en todos los demás ha caído alguno de los 10 equipos que si fueron a la calificación además de Rusia; tenemos entonces a Bielorrusia, Letonia, Azerbayán, Georgia, Modavia, Armenia, Kazahstán, Lituania, Estonia y Ucrania. Las otras 4 nacientes naciones, Kirigistán, Tayikistán, Trukmenistán y Uzbekistán, compiten en Asia.

Alemanes y checos no tienes los mejores antecedentes históricos recordando simplemente las dos Guerras Mundiales del siglo pasado, y por supuesto está el conflicto bélico entre Turquía y Grecia por el control de Chipre, que a últimas fechas provocó el surgimiento de la nación no reconocida internacionalmente de República Turca del Norte de Chipre. Chipriotas y griegos comparten el Grupo H.

Ya de salida no se puede dejar de mencionar que, contra el reconocimiento de España, Gibraltar, la pequeña punta de la Península Ibérica en el Mar Mediterráneo, existe como miembro con pleno derecho en la UEFA y participa en una eliminatoria mundialista por vez primera tras ser reconocida su federación de futbol en 2013.

Al final del camino, si pequeños principados como Luxemburgo, San Marino, Andorra o las Islas Faroe, Malta o Islandia forman parte de la geografía futbolera europea, Gibraltar tenía el mismo derecho que hoy ejerce, en un continente con múltiples conflictos bélicos, diferencias brutales de ideología y constantes choques por la supremacía racial, pero que afortunadamente rara vez se traducen en conflictos en la cancha, el futbol sigue siendo, por gracia de un Ser supremo, un calmante gigantesco para la autodestructiva naturaleza de los seres humanos.