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Et longue vie en France

AP

EDGAR VALERO BERROSPE EN MOSCÚ

Y larga vida a Francia… Sumando sus aciertos a los errores de Croacia, la escuadra gala se impone 4-2 y se corona justo campeón mundial en Rusia 2018. Un autogol de Manzukic, un polémico penalti convertido por Griezmann y dos golazos de Paul Pogbá y Kylian Mbapé marcaron la historia de la final. Los balcánicos se robaron el corazón del Mundial.

Ha sido una de esas pocas ocasiones en que la lógica impera en el futbol. Francia, el subcampeón de Europa que se quedó corto ante Portugal hace dos años, el que vivió añorando que su nueva generación se recuperara del fracaso de Berlín, finalmente pudo celebrar, pero lo ha hecho después de una colosal victoria de cuatro goles a dos sobre una resilente Croacia que vendió cara la derrota y que peleó hasta el último instante, tratando de recortar el marcador que, menos escandaloso tras el error del arquero francés Hugo Lloris, aún reflejaba un 4-2 contundente.

Francia se esforzó por contener a un bravísimo adversario, y es justo decir, que aunque los balcánicos cometieron dos gravísimos errores, el autogol de Mandzukic en un tiro libre cobrado por Griezmann que abrió el marcador y la mano de Persic que tras ser revisada en el VAR por el árbitro Néstor Pitana fue marcada como penalti que cobró con gran categoría el mencionado Griezmann, cuando se gana anotando cuatro goles, es difícil encontrar alguna explicación que ponga las cosas en un contexto diferente.

Más aún porque el triunfo fue con toda la clase y categoría que amerita tener un equipo para llevarse el título, más aún porque los dos jóvenes tigres de la escuadra gala Pogbá y Mbapé, este último de apenas 19 años, dos de las estrellas más fulgurantes de la noche, anotaron sendos goles que establecieron la diferencia no sólo en el marcador, sino en el partido en todos los terrenos, particularmente en el anímico.

Francia no necesitaba ganar por ganar, sino por pagar una factura con sus aficionados que a pesar de dos golpazos brutales en las dos más recientes oportunidades que la escuadra francesa llegó a una final de un torneo importante, salió con la profunda decepción de la derrota.

Pero a la Francia de anoche ni Croacia, ni nadie la hubiera frenado. La combinación de aciertos y errores agrandó la diferencia, y los mismos errores luego la recortaron cuando Mandzukic acercó a su equipo cuatro a dos en el marcador, mientras la desesperada trupe rojiblanca seguía buscando la forma de romper el cerco defensivo de Francia, que si bien es cierto, por momentos pareció conceder en la cesión del balón, Umtiti y Varane se encargaron al final, de destruir todas las intenciones ofensivas de Persic, Rakitic, Modric y el propio Mandzukic, quien en una escapada enfrentó y venció al capitán galo que dejó ir el balón de forma inexplicable.

El técnico Didier Deschamps se convirtió en apenas el tercer hombre en la historia en ganar el Campeonato Mundial como jugador y luego como técnico, sumándose a Franz Beckenbauer y Mario “Lobo” Zagallo.

Las cuatro anotaciones le pusieron categoría suficiente a la victoria, que refleja el paso victorioso de uno de los siete equipos que comenzaron el torneo con la etiqueta de candidatos a coronarse, pero que fueron siendo eliminados desde la primera ronda cuando el campeón defensor Alemania quedó fuera, y que, en el caprichoso sistema de cruces de la FIFA, se determinó que los únicos tres sobrevivientes hacia la etapa de cuartos de final, quedaran del mismo lado, Bélgica, Brasil y el ahora bicampeón mundial, que se hizo cargo de la mayor amenaza que enfrentó en el torneo, la escuadra belga, en un partido que será recordado largamente y que fue decidido por un gol de Umtiti.

Cuando sonó el silbatazo final, fue como si al mismo tiempo se diera señal a la lluvia para que se dejara venir en un torrencial aguacero en el que todos los dignatarios de la FIFA, incluyendo a su presidente Gianni Infantino, quedaron escurriendo mientras que el presidente Vladimir Putin era cubierto por una multitud de sombrillas negras.

La espera fue larga y la premiación corta, pero eso no le importó a los miles de aficionados que permanecieron en las tribunas mientras el cielo descargaba con fuerza un monumental torrente, ni a los ahora bicampeones que posaron, abrazaron, besaron la Copa Mundial, hasta que luego de cientos, miles de fotografías, finalmente se metieron en el “corralito” que decía “Campeones Mundiales” para tomarse la “selfie”, y dejar que los fotógrafos gastaran otras decenas de miles de disparos de sus cámaras para perpetuar el momento.

Un momento de desconcierto se vivió cuando cuatro “espontáneos”, dos “ellos” y dos “ellas” se metieron a la cancha a pesar de que había cientos de agentes de seguridad en el terreno de juego, quienes tras “capturar” a los invasores, literalmente los sacaron a rastras.

Croacia se va del Mundial no sólo como la sensación del evento sino como subcampeón mundial, habiendo conquistado el corazón de propios y extraños, y vale la pena destacar que, cuando Francia no había siquiera intentado su primer disparo a gol, fue el centro delantero de la Juventus, Mario Mandzukic, quien haciendo labores de asistencia defensiva acudió al disparo que en tiro directo se marcó por una inexistente falta de Brozovic sobre Griezmann, que acabó anidado en el marco de Subasic.

Fue tal el desconcierto en el estadio, que la pantalla gigante mostraba gol de Francia, pero nunca apareció el nombre del anotador, hasta que un par de minutos después, el sonido local aclaró y reafirmó que se trataba del gigantón jugador croata, aunque su compatriota Ivan Persic vendría en su auxilio al anotar en una gran jugada un balón que le fue retrasado y al que le pegó con una fiereza que justificó plenamente el empate.

Otro momento especial fue la rechifla tremenda que se llevó el cuerpo arbitral, sobre todo, por los aficionados croatas congregados en multitud atrás de la meta que defendió Francia en la segunda mitad, y en donde al minuto 38 Griezmann cobró de manera magistral el disparo de castigo marcado por una mano de Persic quien saltó atrás de Matuidi y el balón le pegó en la mano, que según se pudo ver en las pantallas del estadio, le llevó un buen rato al árbitro argentino decidir si esta estaba en posición “no natural” mediante el VAR, decidiéndose un par de minutos después por castigar a los balcánicos.

Tras el segundo gol de Croacia al minuto 69, todavía parecía haber esperanzas, sobretodo por el impresionante trabajo del mediocampista del Real Madrid, Luka Modric, capitán de su equipo, quien no sólo se llevó el “Balón de Oro” por lo que hizo anoche, sino por su impresionante trabajo a lo largo de todo el torneo en el que jugó en seis encuentros.

Francia podrá regresar a la tranquilidad y los sueños de seguir siendo respetada como una potencia moderna del futbol, algo que ratifica el hecho de que desde 1998, es el único equipo que ha ganado dos veces la Copa del Mundo, seguida por Brasil, Italia, España y Alemania, que deberán esperar otros cuatro años mientras observan el paso triunfal de los galos. Larga vida a Francia… El rey murió muy temprano, tenemos un nuevo soberano…