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RC Deportes

El tenis amenaza a sus estrellas

AP

Luego del retiro de Rafael Nadal por lesión en el quinto set de su partido de cuartos de final en el Abierto de Australia ate Marin Cilic, la lista de celebridades que abandona por lastimaduras crece. Cada vez son más los jugadores de elite que abandonan temprano los Torneos de Grand Slam por las exigencias de un calendario de actividades de once meses.

La segunda semana del Torneo Abierto de Australia será recordada por su ausencia de estrellas. Unos, eliminados por no llegar al tope de sus facultades en su regreso de las lesiones sufridas en 2017, y otros que ni siquiera pudieron recuperarse para estar listos a tiempo de participar en el primer Grand Slam del año.

Rafael Nadal ingresó ayer al grupo de las estrellas del tenis que siguen sufriendo las consecuencias de la durísima temporada internacional del deporte blanco, y tuvo que retirarse tras perder los dos primeros puntos del quinto set de su juego de los cuartos de final ante Marin Cilic debido a una lesión en el muslo que ya había requerido atención de su entrenador en el cuarto set.

Pero no fue el único, los seis meses de descanso no le fueron suficientes a Novak Djokovic quien fue eliminado en los cuartos de final por un jugador coreano sin ninguna prosapia en torneos de Grand Slam. Y antes, la falta de nivel por falta de tiempo de recuperación también se vio en Stan Wawrinka. Y habría que agregar los nombres de Andy Murray y Ken Nishikori, quienes ni siquiera pudieron participar en el torneo.

En perfecto inglés, Nadal señaló con los ojos cristalinos después de soportar las ganas de llorar de frustración, durante la conferencia de prensa, que “alguien que tenga algún tipo de influencia en el circuito debería de pensar un poco en lo que está sucediendo. Hay muchas personas que están resultando lesionadas y creo que ellos deberían de pensar un poco en la salud de los jugadores, y quizá no tanto hoy, sino cuando queramos seguir viviendo nuestras vidas después del tenis…” Y la razón le asistió plenamente.

LUCES AMARILLAS. Cuando llegó la hora de disputar el European Open de 2017 en octubre pasado, Roger Federer ya no estaba en disposición de seguir activo por decisión propia y por la necesidad de recuperarse de la intensidad de la temporada. Pero a una decisión personal, le siguieron las obligadas ausencias de Murray, Nishikori, Wawrinka, Milos Raonic, Thomas Berdych y Nick Kyrgios quienes, lesionados de diferentes formas a lo largo del año, pagaron las consecuencias al aproximarse el final de la temporada. Ninguno volvió a tener actividad hasta este año.

La excepción a la regla, al menos al empezar la temporada, es Roger Federer beneficiado de no haber tomado parte en muchos torneos el año pasado, cuando las lesiones en la espalda comenzaron a ser muy significativas.

Sin embargo, el resto de los jugadores no pueden, como el maestro suizo, darse el lujo de elegir en cuales, y cuantos torneos deben jugar, pues necesitan los puntos y evidentemente el dinero para mantenerse en la gira profesional. A eso habría que agregar que el estilo de juego de Federer está marcando una diferencia importante contra jugadores de desplazamientos poderosos como los de Nadal, Jokovic e incluso Murray.

EXIGENCIA DE CAMBIO. Cada vez son más las voces que se escuchan pidiendo que se tomen medidas para humanizar más el tenis varonil, como reducir a tres el número de sets que se disputan en los torneos de Grand Slam. Hay también opiniones de que debe cambiarse el sistema de clasificación, a fin de que los jugadores sean recompensados de manera más significativa por la calidad de sus actuaciones en cada torneo, en vez de la cantidad de torneos en los que participan.

Estas voces por el momento no parecen ser escuchadas, pero cuando suceden eventos como el de Nadal, o las ausencias de los jugadores importantes se multiplican, significa que eventualmente habrá grandes torneos con menos grandes estrellas y se tendrán que tomar medidas radicales.

MÁS RAZONES. El número de tenistas lesionados ha ido en aumento en forma pronunciada cada temporada, las lesiones han dejado de ser simples luxaciones o tirones musculares que solían arreglarse con una buena pomada con un analgésico que no contara como sustancia prohibida en caso de un examen antidoping, para pasar a ser materia de tratamientos largos y delicados e incluso operaciones de las que rara vez se recuperan en su totalidad en su caso particular, los tenistas. Casos históricos como el de Mark Phillipoussis, regresando de operaciones importantes son la excepción a la regla.

Por supuesto, mención especial merece Federer quien no sólo regresó de la operación en la espalda y la lesión de la rodilla, sino que conquistó el Abierto de Australia en 2017, venciendo al más formidable rival de su carrera, Rafael Nadal, y quien además había tenido la fortuna de evitar grandes lesiones la mayor parte de su carrera, lo que lo llevó a jugar en 65 torneos de Grand Slam de manera consecutiva entre 2000 y 2016, cuando tuvo que abandonar en el Abierto de Roland Garros y que inició una ausencia de seis meses.

EL MARTES NEGRO. El año pasado el torneo de Wimbledon tuvo una de sus peores jornadas de la historia con la salida de un gran número de jugadores debido a lesiones. Ese martes 4 de Julio, un total de siete jugadores del cuadro principal no pudieron continuar debido a que sus condiciones físicas ya no se los permitió. Martín Klizan se retiró en su partido ante Novak Djokovic antes de que Alexander Dolgopolov hiciera lo mismo ante Federer. Janko Tipsarevic y Feliciano López fueron los otros dos varones que no concluyeron sus partidos, mientras que tres mujeres abandonaron.

Ya un par de años antes, Wimbledon había sufrido algo similar con nueve retiros, entre los que se contaban los lesionados y los que se lesionaron durante sus partidos, según dicen, por falta de tracción en las canchas de pasto, la segunda, la tercera y la novena sembradas en la rama femenil, Viktoria Azarenka, Maria Sharapova y Caroline Wozniacki. Entre los hombres la lista incluyó a Marin Cilic, Radek Stepanek y John Isner.

Es evidente que los tenistas no tienen que lidiar con golpes contusos como los deportistas de disciplinas de contacto, o no tienen hematomas después de una tecleada o dedos sin uñas a consecuencia de un pisotón, pero en esos otros deportes, la temporada no dura once meses y sus deportistas no pierden dinero, como finalmente ya sucede en el tenis, si llegan a perderse de un juego por causa de una lesión.

AÑO PARA EL OLVIDO. Conforme se acercaba el cierre del 2017, la situación en el tenis varonil fue significativamente más dramática. Siete jugadores del top 20 no concluyeron la temporada y todos los 10 principales del ranking abandonaron al menos una vez en el año, incluyendo a los tres que dominaron el 2016: Djokovic, Murray y Wawrinka. Después de Wimbledon ninguno volvió a jugar un partido oficial. Tampoco es un asunto de edad, pues Ken Nishikori tiene 28 años, Raonic 27 y Kyrgios 23.

La tendencia de que se incremente el número de lesionados este año, deja claro porque el número de fisioterapeutas que emplea el tenis se ha duplicado desde 2013 y la ATP trabaja ya de manera ininterrumpida en un programa de monitoreo y prevención de lesiones de los jugadores.

Reducir el número de sets en el Masters 1000 de París, a dos de tres, es apenas una de las modificaciones realizadas para tratar de ayudar, en particular a las estrellas del tenis que tienen que participar de forma obligada en este evento. Aunque se ve a todas luces que se requiere un cambio de fondo que problemas como el que se vive ahora en Australia, está forzando a que se lleve a cabo antes de lo previsto. Si es que alguien ya lo había contemplado.

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