web analytics


RC Deportes

“Diez segundos de gloria no son una recompensa suficiente…”

AP

PARA QUE QUEDE CLARO

Usain Bolt se va del atletismo dejando tras de sí una estela luminosa de grandes victorias, recuerdos y momentos inolvidables. Su baile allá en el Estadio Olímpico de Río al son de la samba que sonaba de fondo mientras el público hacía sonar sus palmas, queda como una muestra de la alegría que trajo a una disciplina donde las sonrisas solo existen después de que se alcanza la victoria. Bolt solía hacerlo ante, durante, al final y por supuesto después de sus conquistas…

El sábado no hubo conquista, la cara seria y esforzada como la de los demás… Pero después de todo, si hubo sonrisa…

El sábado, tras concluir su participación, dijo en una conferencia de prensa en el Estadio Olímpico en Londres que cada vez era menos divertido competir mientras veía como las centésimas de segundo se iban sumando a sus resultados. “Mientras me vuelvo más viejo, se vuelve menos divertido”, ya lo había advertido en el documental sobre su vida.

Luego de ocho años de su impresionante récord del mundo de 9.58, que presumiblemente se quedará un tiempo así, porque ni el propio Bolt pudo acercarse a tan grandiosa marca, y como en la historia de cada uno de los grandes velocistas de todos los tiempos, siempre, todo es cuestión de tiempo…

Es tiempo para alcanzar los mejores registros, es tiempo para dedicar casi una vida completa para ser el mejor, y viene el tiempo de las marcas y el tiempo en que ya no se alcanzan de nuevo, peor aún, el tiempo mismo es lo que los alcanza y los fuerza a decir adiós. Bolt lo sabía, y quizá lo único que pueda dolerle, a pesar de haber enfrentado con gran aplomo el momento de la derrota, es que haya sido uno de los villanos más famosos en la historia del atletismo quien finalmente le arrebatara su reinado.

Usain Bolt irrumpió con violencia en el mundo del atletismo, imponiendo dos records mundiales en los 100 y los 200 metros al tiempo que se reservaba un espacio en libro de la gloria olímpica con sus dos primeras medallas de oro. Pero lo más importante no era lo que hacía en la pista, sino la forma como entendió que el atletismo era un estilo de vida, y que no debía ganar a costa de lo que fuera como sucedió con prácticamente cada uno de los mejores velocistas de la historia, todos o casi, sancionados por doping.

Y es que cuesta trabajo ver la lista de triunfadores sin encontrar uno limpio. Bolt está en esa lista. Y esperamos que ahí siga y que no venga una posterior desilusión como ha sucedido en muchos casos recientemente. Se sabe de Gatlin, de Yohan Blake, Tyson Gay, Asafa Powell, Nesta Carter, Steve Mullings, de los diez mejores de la historia, de hecho, sólo Bolt y el campeón olímpico de Sydney 2000 Maurice Greene no han sido encontrados culpables de consumir sustancias prohibidas.

Apenas el jueves pasado en la conferencia previa a su presentación y el arranque del mundial de atletismo, el jamaicano sonreía, aun sabiendo sólo una vez este año había corrido por debajo de los 10 segundos y que sus problemas con la espalda y el bajón anímico por la muerte de uno de sus mejores amigos lo estaban persiguiendo de manera permanente. Pero, aun así, mantuvo la calma, se quejó de algunas cosas contra su costumbre y envío un tibio mensaje de que su adiós podría no ser el esperado. Más aun, renunció a su prueba favorita, los 200 metros, pero su decisión no fue objetada por casi nadie.

Bolt es de esos hombres cuyas respuestas fueron siempre bien recibidas, quizá porque nunca se quejaba y si en cambio siempre estaba listo y de buen humor, como aquel día en junio del 2013 cuando Gatlin logró su primer sueño de vencerlo en una prueba de la Diamond League. Por supuesto que eso no fue el preámbulo de nada, pues las cosas siguieron igual a la hora de la verdad.

Un amable lector me mandó la foto donde Gatlin reverencia a Bolt después de la competencia, con la interpretación de que era una especie de burla. Dudo mucho que haya tenido ese significado. Gatlin sabe que Bolt no estaba en su mejor momento y que el tiempo con el que lo derrotó, en otro momento no le hubiera servido para referenciar nada. Al contrario, su reverencia me parece que fue lo que lo ayudó a silenciar a la multitud que lo reprobaba aun habiendo ganado “limpiamente”. Y es que nadie cree en la limpieza del “caballero de la noche”, más famoso por sus dos suspensiones de doping, que, increíblemente, por ser campeón olímpico de Atenas y doble campeón mundial ahora.

“El más rápido para siempre”, no somos los pocos los que siempre referiremos de esta manera al jamaicano, cuya honestidad para proclamarse el mejor, cuando fue el mejor, a algunos los habrá insultado, pero cuando la verdad habla, nadie puede cuestionar y decir que es una muestra de egoísmo o egocentrismo. De la misma manera siempre aceptó que “10 segundos de gloria, no son la suficiente recompensa para 365 días de trabajo inmisericorde”… Puede que tenga razón…