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RC Deportes

Da “Canelo” la pelea de su vida…

AP

Para variar, los jueces con antifaz de Las Vegas cometen un atraco y le regalan un inmerecido empate al “Canelo” Álvarez ante Gennady Golovkin quien dictó cátedra de boxeo.

Esta vez las cosas fueron diferentes. Saúl “Canelo” Álvarez tomó ventaja de la diferencia de peso con la que subió al cuadrilátero de la T-Mobile Arena para soportar el embate permanente del tricampeón mundial Gennady Golovkin, y a pesar de que el mexicano dio la mejor pelea de su vida, no le alcanzó para derrotar al bravísimo kazajo quien fue despojado de la victoria ante una frenética multitud que no aceptó el fallo de los jueces quienes marcaron 118-110 a favor de Álvarez, 115-113 a favor del campeón mundial y un empate 114-114.

La pelea no decepcionó. Por vez primera en su carrera, el jalisciense se mostró valiente, y a pesar de tener a un adversario técnicamente superior, se las ingenió para conectar algunas combinaciones de poder a la cabeza de su adversario, quien, sin embargo, teniendo una condición física superlativa, le hizo la digestión a sus golpes y mantuvo un tren de batalla en el que tuvo que involucrarse el retador mexicano.

A pesar de haber sido superior y de haber dominado la pelea casi a placer, exceptuando un par de rounds, los jueces le robaron la condición de invicto de sólo victorias a Golovkin, quien al concluir el combate se mostró sereno y listo para regresar a una revancha que evidentemente se va a llevar a cabo, y muy seguramente el próximo fin de semana patrio, en mayo del 2018.

La velocidad y reflejos felinos del campeón mundial pusieron en aprietos de manera permanente al mexicano. Las repeticiones a la cabeza del Canelo se sucedieron de manera permanente, aunque la diferencia de peso le ayudó a no ser lastimado como hubiera sucedido en condiciones normales. Recordar que Álvarez y Golovkin fueron a la ceremonia de pesaje más de 30 horas antes de la pelea, algo que fue planeado de manera estratégica para beneficiar al mexicano, quien, ni con eso, pudo conectar una combinación de poder suficiente para frenar a su frenético adversario, que en las escasas ocasiones en que fue conectado no renunció al ataque.

En la parte final de la batalla y cuando parecía que ya se la había agotado la gasolina a Álvarez tuvo un repunte, particularmente en los primeros instantes del décimo round, cuando conectó sus mejores golpes y combinaciones de la noche. La cara de frustración en el cierre de casi todos los rounds reflejó a nivel mundial en televisión la impotencia que sentía de no poder “cazar” a un enemigo que lo persiguió por todos los rincones del cuadrilátero como si fuera él quien estaba buscando coronarse campeón mundial.

En la esquina de Álvarez, su manager Eddie Reinoso desesperado le pedía al “Canelo” que hiciera combinaciones, en un principio de tres o cuatro golpes, pero ante la impotencia del mexicano de cumplir con esa misión, le empezó a pedir que no jugará en las cuerdas, que dejara de ser defensivo y que al menos buscara combinaciones de 1-2 ante el kazajo. Esta quizá fue la única indicación que pudo atender Álvarez, que de esa manera causó la mayor parte del mínimo daño que tuvo el campeón mundial.

Cuando se anunció el primer voto de la jueza Adalaide Byrd a favor del mexicano 118-110, los insultos y una brutal rechifla se desencadenó en el escenario del combate, porque los más de 20 mil aficionados que atiborraron el local, presintieron que algo raro seguía. Y así fue. El juez Don Trella marcó apenas 115-113 a favor de Golovkin, voto que fue igualmente repudiado, pues era evidente la superioridad con la que se desempeñó el campeón.

Lo peor se esperaba de Dave Moretti, el “juez del “Canelo””, quien como sucedió en cada una de las cinco anteriores peleas del mexicano en las que participó, apoyó de la mejor forma posible a Álvarez y se lavó las manos otorgando un 114-114, que evidentemente desencadenó la protesta de los asistentes quienes incluso durante las entrevistas post-pelea, se mantuvieron protestando el fallo de los jueces, famosos por ser auténticos ladrones, al servicio de los promotores, en este caso, a favor de Oscar de la Hoya, pues mantuvo la posibilidad de hacer negocio con la carrera de Álvarez, anticipándose, en el momento mismo del fallo, que vendrá la revancha dentro de ocho meses.

Es necesario reconocer que aunque Álvarez fue superado sin discusión, esta vez hizo lo posible por hacer más digna su presencia en el ring en la parte final, cuando sacando fuerzas de flaqueza y por momentos con los brazos colgando, sacó el orgullo para tratar de, en los instantes finales de la batalla, frenar a un poderoso rival, que quizá no lo sacudió como hizo con 34 de los 37 adversarios previos de su carrera, pero que en cambio le conectó más golpes que casi todos los rivales que tuvo el mexicano hasta ahora.

Evidentemente el público salió con el gusto de haber presenciado una batalla que respondió totalmente a las expectativas que generó, aunque el fallo haya manchado el espectáculo que presenciaron. Probablemente Álvarez hubiera ganado más respeto perdiendo la pelea, hasta cierto punto de manera clara, que seguir con esa nébula de resultados misteriosos y tramposos que lo ha acompañado prácticamente desde que fue anunciado como estrella por vez primera en las promociones de Oscar de la Hoya.