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RC Deportes

Cuando la preocupación nubla la visión

AP

PARA QUE QUEDE CLARO

Afortunadamente el “compadre” es un gran director técnico. Más o menos en ese orden fue como nuestro entrenador nacional Juan “cambios” Osorio nos presentó a don Luis Pompilio (“Pompi” para los cuates) hace un par de meses cuando anticipó que su compadre se haría cargo de los trabajos del equipo que participaría en la Copa Oro, “mi compadre se queda a cargo, quien además de un gran director técnico…” Más o menos así…

Entonces debemos estar tranquilos. Lo que no contempló nunca Osorio, es que su “compadre” se iba a tener que hacer cargo de verdad del equipo en la Copa Oro. Lo cual no es que sea malo, simplemente estaba fuera del script, aunque es evidente que la influencia de Osorio y, las ordenes, sobre el trabajo de Pompilio, se ven en el tipo de locuras que se siguen haciendo en la selección nacional, la “B” o como quiera llamarle, que está paseándose o más bien, “puebleándose” en Estados Unidos como quedó testimoniado el domingo pasado.

Hasta ahí, también, más o menos normal el asunto. Porque en este Tri, las cosas no son como cuando “Chepo” de la Torre literalmente dejó en manos de Luis Fernando Tena al equipo olímpico en Londres 2012. Es más, le aplaudí públicamente al técnico nacional, que no se quedó a la foto protagónica en Wembley, porque viajó a México antes del duelo ante Brasil, para hacerse cargo del partido amistoso en el Azteca ante Estados Unidos.

Aquí don Juan “cambios” ordena y don compadre le sigue el paso. Ya sabemos que se supone que el técnico nacional no puede tener ningún tipo de contacto con el equipo mientras purga su sanción de seis partidos por “habérsela” recordado a la cuarteta arbitral en el partido contra Portugal, pero es evidente que si está recibiendo ordenes el “Mister” suplente del Tri.

 

¿Y?… Como dijera Mafalda…

Y lo que pasa es que México juega al estilo Osorio, con miedo a las súper potencias que nos ha tocado enfrentar en este torneo. El Salvador le quitó la sonrisa del rostro al cuerpo técnico mexicano y ahora resulta que jugaremos a lo que plantee Jamaica y a lo que plantee Curazao. Lo cual, en vez de causar indignación, causa risa…

No me guío por los números, no me guío por los antecedentes. Ni por esa final que jugamos ante los jamaicanos hace dos años. Es un ejercicio simple. La liga mexicana y sus jugadores son superiores, aunque casi nunca se muestra con autoridad.

Y no es un asunto de futbol. Es un asunto de lo que representa para esas selecciones enfrentar a México. Todos quieren ganarle a México. Esa es su aspiración. Por eso la actitud agresiva de hondureños, salvadoreños, panameños y todo lo que termine en “eños” además de los costarricenses.

Y si además de todo, Juan Carlos Osorio los complace vía “el compadre”, con planteamientos raritos, lo único que vuelve a dejar al descubierto, es que tiene miedo al fracaso y esa preocupación no lo deja trabajar con limpieza, con visión, hacer las valoraciones correctas y establecer juicios con sentido. La locura es una forma de evadir las responsabilidades.

En el pasado, muchos argumentaron locura, y aquí las “explicaciones” tendrán las “razones” que esgrime Osorio, sin aceptar que sus equivocaciones no se deben a que no sepa de futbol, que me queda claro es muy estudioso, se deben, estoy convencido, a que tiene un terrible miedo a quemarse internacionalmente al frente de México.

Osorio quiere quedar como el gran innovador de un deporte, cuya gran innovación en los últimos 50 años, es que el balón dejó de ser de gajos de cuero y ahora es de finas derivaciones petrolíferas, o sea de vil plástico, aunque se vea muy bonito.

Pero mientras viva preocupado de los demás, y no de hacer su trabajo y que sea México quien imponga condiciones en la cancha, seguiremos haciendo, cada vez más frecuentemente, papelones en competencias internacionales…