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RC Deportes

Cuando eres un mal perdedor….

AP

PARA QUE QUEDE CLARO

Conozco a mucha gente que ha tratado de convencerme de que Antonio Mohamed es un buen director técnico. Puede ser que sea cierto. Al menos ha ganado dos títulos del futbol mexicano, algo que otros con mucho amor crédito como “mi padrino” Miguel Herrera no ha podido… Y aunque se considere que sus equipos eran unos auténticos Ferraris, también hay que saber manejarlos y llevarlos a la meta… Pero eso no está en discusión…

Tigres derrotó a Rayados y el mismo equipo que hace seis meses por mediación de Ismael Sosa reclamaba la injusticia de un “título robado” que yo sigo manteniendo que se trató más bien de un “penalti no marcado” que es muy diferente, ahora le tocó vivir del otro lado. Y la mejor muestra de que “un penalti robado” no es un “título robado” la dio el campeón goleador Avilés Hurtado de Monterrey, quien falló el penalti del empate… Lo mismo pudo haber sucedido con los felinos.

Nadie puede menoscabar el título de Tigres, que al margen de que lo hayan eliminado sus acérrimos adversarios en cinco ocasiones en la Liguilla, este triunfo, en la casa del odiado enemigo, equivale, guardadas todas las proporciones a un “Maracanazo regiomontano”. Porque perder con el enemigo duele. Pero perder una final y en casa, en la peor ofensa y termina con las polémicas para siempre. Porque para que haya revancha, tendrían que regresar a la misma instancia y entonces verse las caras ahí y que Rayados ganara la corona en el Universitario.

Pero, regresando con Mohamed, y con el “profesor” Ricardo Ferretti, quedó en evidencia que al “turco” le hace falta recorrer muchos kilómetros de cancha para poder ganarle una partida de estas dimensiones al “Tuca”, quien, con ese largo y retorcido colmillo que tiene, supo regresar de la falla de Nahuel en el juego de ida y del gol de vestidor en el segundo. Todavía se atrevió a decirle a su contraparte, “ahí te presto el balón y a ver qué haces….”

Bueno, Rayados no hizo nada. Y todavía sufrió en carne propia la humillación de ver que su campeón goleador conectara un espectacular gol de campo. Y hasta ahí, las condiciones son normales. Un juego de futbol con aciertos y errores. Como decía Joseph Blatter aquella mañana en Yokohama previo a la final del Mundial de 2002, defendiendo a muerte la presencia de los árbitros y la ausencia de la tecnología. “Tenemos que vivir con los factores humanos del futbol, los errores de los jugadores, de los directivos y por supuesto… De los árbitros.

Y todo aquel que quiera ver que su equipo crezca y sea grande, tiene que saber recuperarse de todos esos factores que rodean al futbol, circunstancias pues. Si le anulan un gol, meter otro. Si le marcan un injusto penal, buscar el empate a como dé lugar. Si dejan de marcarle una falta a favor, seguir adelante buscando el gol en vez de la reclamación. Y todo eso, es lo que ha provocado que Rayados con Mohamed se haya quedado dos veces en no en la orilla, sino en la “orillitita”…. O sea, ahí mero, donde más duele perder. La final.

Si a Cruz Azul se le acusa de haber perdido cinco finales, ya tiene con quien compartir ese dolor, Monterrey que ha sumado el mismo número de reveses, no de fracasos, llegar a la final tiene su mérito como para decir así llanamente que es “un fracaso”. Pero ya son cinco y dos de ellos con el técnico argentino, y más grave aún, en las últimas cuatro temporadas, cosa curiosa, ha perdido las dos finales a las que accedió y su acérrimo rival, ha ganado dos títulos en las tres finales que disputó y a punto estuvo de obtener esa tercera corona ante Chivas…

 

Pero que Mohamed se haya encerrado en el vestidor, que no diera la cara, que le diera la razón a los jugadores de no presentarse a la premiación, no se vale. Es una falta de profesionalismo y que refleja claramente que es un mal perdedor. Si el resultado hubiera sido polémico, podríamos llegar a entenderlo, pero cuando el equipo de enfrente te da clases de juego, hay que bajar las orejas y reconocer la superioridad del rival… Y Tigres fue superior, aunque le duela a Mohamed, y en este sistema de competencia del futbol mexicano, no hay que llegar primero, hay que saber llegar.

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