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Cuando Darth Vader cambió la historia de la NFL

AP

Hace 18 años hubo un cambio de rumbo durante las intensas negociaciones para terminar con las diferencias que había entre los Jets de Nueva York y los Patriotas de Nueva Inglaterra, el mediador, resultó ser, justo, quien había comenzado el conflicto.

La escena podría considerarse muy parecida. Aunque finalmente en circunstancias distintas, Josh McDaniels, hasta el domingo pasado coordinador ofensivo de los Patriotas de Nueva Inglaterra, se suponía que ayer fuera presentado como nuevo head coach de los Potros de Indianápolis, tal como anunció el equipo mediante su cuenta de twitter.  Aunque esto no llegó a suceder, pues en horas de la noche el martes, el propio McDaniels decidió dar un paso atrás y no firmar el contrato que lo uniría con el equipo donde Peyton Manning, la némesis deportiva de Tom Brady, escribió su exitosa carrera.

Cualquier parecido con lo que aconteció en el mes de enero del año 2000 con su jefe y head coach de los Patriotas, Bill Belichick, es pura coincidencia.

UNA LARGA HISTORIA. Bill Parcells es uno de los más exitosos entrenadores en jefe que haya habido en la NFL, campeón del Súper Bowl en dos ocasiones con los Gigantes de Nueva York, misión en la que lo acompañó Belichick en calidad de coordinador defensivo. Una relación que inició desde el momento en que Parcells llegó a Nueva York en la temporada de 1983 y que se extendió exitosamente hasta el final de la década, coronándose campeones en las temporadas de 1986 y 1990, optando por el retiro después de vencer a Buffalo en el Super Bowl XXV, según dijo, por problemas de salud.

LO QUE BIEN SE APRENDE. Parcells tuvo su propia historia dejando con un palmo de narices a los Bucaneros de Tampa Bay, quienes lo habían contratado como entrenador en jefe a su regreso a la actividad en 1992, decidiendo finalmente no tomar el cargo.

Parcells finalmente llegó a Nueva Inglaterra en 1993 y allá lo alcanzó su hombre de confianza, el ahora head coach de los Patriotas, justo a tiempo en la temporada de 1996 tras salir de Cleveland antes de que la franquicia se moviera a Baltimore, y ambos comandaron a los Pats al segundo Super Bowl de su historia que, sin embargo, también fue una derrota, ahora ante los Empacadores de Green Bay de Brett Favre.

Las disputas entre Parcells y el propietario de Nueva Inglaterra, Robert Kraft tenían como fondo la aspiración del entrenador, quien además de ser el head coach, deseaba tener control sobre las operaciones de fútbol del equipo, lo cual se le había negado sistemáticamente. Así que, tras el Super Bowl de enero de 1997, decidió dejar a los Patriotas para irse a los Jets, pero se armó un enredo pues seguía teniendo contrato vigente, de forma que con la intervención del Comisionado Paul Tagliabue, los neoyorkinos se vieron forzados a “pagar como indemnización” a los Patriotas, a cambio de romper su contrato y perder a su entrenador en jefe, cuatro selecciones colegiales.

En medio de la disputa, los Jets habían tratado de darle la vuelta al asunto contratando a Bill Belichick, entrenador asistente de Parcells, como entrenador en jefe y al propio Parcells como su consejero. Al final de cuentas, con el asunto resuelto, Belichcick resultó ser la última parte “ofendida” quedando como coordinador defensivo y entrenador asistente, se le agregó una cláusula a su contrato que indicaba que, una vez que Parcells fuera relevado o se retirara del puesto de entrenador en jefe, él sería promovido de manera automática a esa posición.

NADA ES PARA SIEMPRE. Luego de tres años de cierto nivel de satisfacción, Parcells optó por dejar a los Jets y retirarse de nuevo del trabajo de entrenador. Sin embargo, tenía tres años más de contrato, por lo que fue colocado como Gerente General del equipo, y entonces entró en efecto la cláusula que le daba la posición de entrenador en jefe a Belichick.

Unos meses antes, en mayo de 1999 el propietario de los Jets, Leon Heiss había fallecido generando una gran incertidumbre sobre el futuro del equipo. Así que el 4 de enero del 2000, apenas un día después de que fuera designado, por contrato, head coach de los Jets, además, con poderes absolutos sobre las operaciones del equipo, decidió presentar su renuncia, algo que escribió en una servilleta, pues a la salida de Parcells, anunciada dos días antes, lo que él deseaba era quedar liberado de cualquier atadura con Nueva York.

ENREDOS Y MAS ENREDOS. El lunes 3 de enero del 2000, un día después de que concluyera la temporada regular Nueva Inglaterra había pedido permiso a Nueva York para platicar con Belichick algo que les fue negado, con el argumento que el domingo en la noche, Parcells había renunciado, por lo que Belichick era en automático su nuevo head coach. Patriotas había cesado a Pete Carroll y consideraba que Belichick era el hombre idóneo para reemplazarlo.

Comenzaron entonces tres semanas singulares. Belichick demandó a los Jets y a la NFL de acuerdo con la Ley Antimonopolio, por no dejarlo renunciar a su puesto; los Jets ya habían perdido a dos entrenadores en jefe de forma sucesiva, habían sido comprados por el heredero del emporio farmacéutico Johnson&Johnson, Robert Wood-Johnson IV, y la solución para que todos los involucrados quedaran satisfechos fue la intervención, extraña y alejada de toda realidad, de Bill Parcells, quien en tres años no había cruzado palabra con el propietario de los Patriotas, Robert Kraft.

Así que la noche del martes 25 de enero del 2000, y con el mínimo consentimiento del nuevo propietario de los Jets, tomó el teléfono para llamar a su ex-jefe. “Habla Darth Vader – le dije a Kraft, dijo Parcells- y él respondió diciendo que sabía perfectamente quien le llamaba porque conocía muy bien mi lado oscuro”.

Era la primera vez que cruzaban palabras desde el desafortunado día en que él y su entrenador asistente Bill Belichcick se fueron de Foxboro con destino a Nueva York, para empezar tres años de una enorme animadversión entre Patriotas y Jets.

“Fue una conversación amigable – según dijo Parcells- duró unos 40 minutos y enterramos cualquier diferencia personal”. En esa plática, se acordó que, de manera independiente al destino de Belichick, ya era necesario detener la guerra que mantenían las dos organizaciones por culpa suya.

Parcells convenció a Kraft que si no le entregaban a los Jets al menos una primera selección colegial a cambio de la libertad de quien había sido su entrenador en jefe por un día no habría acuerdo. Belichick se quedaría sin trabajo un año, los Patriotas tendrían que contratar a alguien más y los Jets se quedarían sin ninguna compensación por sus derechos.

Un día después, el miércoles 26 de enero, Belichick retiró la demanda (seguramente asesorado por Parcells) y a las once de la noche, Kraft le llamó a Parcells, las cosas parecía que se acercaban al final. El jueves 27, Jets y Patriotas informaron a la NFL que la noche anterior, Nueva York le había dado permiso a Nueva Inglaterra de hablar con Belichick, algo que sucedió por telefóno a las 10 de la mañana de ese jueves. Apenas unas horas más tarde, Bill Belichick ya viajaba con destino a Boston y a las 6 de la tarde, en una conferencia de prensa improvisada, fue presentado como nuevo entrenador en jefe de los Patriotas.

Belichick dijo en esa conferencia, que no había renunciado a los Jets por buscar la oportunidad en otro lado, sino porque no estaba a gusto con la situación del equipo. Más tarde aclaró que tampoco se trataba de evitar estar bajo la sombra de Parcells “Si eso fuera -señaló- no habría venido tampoco aquí, aquí también hay una sombra de él”. Finalmente, sorprendiendo a todos, agregó que no había firmado ningún contrato aún, y que todo se había sellado con un apretón de manos con Robert Kraft.

Por su parte, Parcells, quien permaneció un tiempo en los Jets, dijo que le daba gusto que finalmente Belichick hubiera acordado con los Patriotas. “No creo que nadie haya ganado, creo que se hizo una excelente negociación, además, se han llevado a un gran hombre, que será un formidable adversario”. Y así ha sido desde entonces.

El resto de la historia ya la conoce todo el mundo… Puede ser que Josh McDaniels, sea el hombre que seguirá la tradición con los Patriotas, aunque haya habido un “tercero” ofendido, por algo no lo dejaron ir…

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