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RC Deportes

Se apaga la estrella del Capitán Márquez

AP

– Decio de María, presidente de la Federación Mexicana de Futbol sentenció que el cuatro veces mundialista enfrenta serias probabilidades de no vestir la camiseta nacional en Rusia debido a su situación legal. El tiempo apremia y entre lesiones su suerte parece estar echada.

– El año pasado ante Portugal en el duelo por el tercer sitio de la Copa Confederaciones, aún llevó el gafete en el brazo, podría haber sido la última vez que lo haya portado en un encuentro oficial.

Parece ser que México no tendrá como su capitán en la Copa del Mundo de Rusia que se avecina de forma vertiginosa, al casi eterno Rafael Márquez, quien debido a su situación legal y a su frágil forma física podría haber jugado en Brasil su cuarto y último Mundial, a pesar de haber expresado siempre, su intención de alcanzar una edición más.

Durante su estancia en Guadalajara, el presidente de la Federación Mexicana de Futbol, Decio de María Serrano, dijo que el jugador michoacano no podrá ser incluido en el equipo mexicano si sus condiciones físicas así lo permiten, mientras su nombre continúe apareciendo en la lista del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, de personas que están involucradas en actividades ilícitas y mientras sus cuentas se mantengan congeladas por el Oficina de Bienes de Extranjeros en ese país.

La semana pasada, el propio director técnico del equipo mexicano, Juan Carlos Osorio, dijo algo similar, aunque anticipó que era pronto para pensar en llamarlo por cuestiones físicas y sin que se supiera a ciencia cierta su destino en materia legal, pero nos dijo que “Siempre invitaría a Rafa, por lo que representa para la Selección Nacional y sus compañeros”, refiriéndose al liderazgo que tiene el “Kaiser Michoacano”, entre los jugadores que son habitualmente convocados al Tri.

Rafa Márquez tiene una historia de encuentros y desencuentros con la afición mexicana por su polarizada participación en el equipo mexicano, al que ha regalado momentos inolvidables y fallas garrafales. Yo me quedaré para siempre con el tanto que logró ante Estados Unidos en Columbus, que acabó con la secuencia de derrotas nacionales en eliminatorias mundialistas ante el cuadro norteamericano.

CONTRASTES, EL LADO OSCURO…. Rafa fue parte crucial de aquella selección que participó en el Mundial Sub-20 de Nigeria 1999, ante Argentina, a la que el Tri goleaba ya por 4-1, y donde se ganó una absurda tarjeta roja en tiempo de reposición, la cual impidió que estuviera ante Japón, en la ronda de los Cuartos de Final, en la que sin su líder en el campo de juego aquel equipo mexicano naufragó.

Pero también queda aquel cabezazo a Cobi Jones en el Estadio de Jeon-Gu en Corea el día de la eliminación en el Mundial del 2002. Eran los minutos finales y a sus 23 años ya Javier Aguirre le había dado el gafete de capitán y fue de los pocos que iniciaron los cuatro juegos del Tri.

Luego, cuando México se iba a los tiempos extra contra Argentina tras el empate a un gol por bando en la Copa Confederaciones del 2005, ya tenía una tarjeta amarilla desde el primer tiempo y al minuto 93 forzó al árbitro italiano Roberto Rossetti a mandarlo a las regaderas.

Y también cuando provocó el penalti ante Portugal en el 2006 que nos ponía 2-0 en apenas 24 minutos… Y aquella vez de las patadas voladoras en Columbus ante Tim Howard… La historia sería larga y truculenta… Pero también Márquez tuvo sus noches de esplendor, menos que las que tuvo con el Barza, seguro, pero muchas para recordar…

LA CARA BRILLANTE… Lo que no puede dejar de decirse de Márquez es que ha estado y está comprometido como pocos con la Selección Nacional, y que a diferencia de otros mexicanos que han triunfado en el extranjero, él no ha dejado de acudir constantemente a los llamados aún en contra de sus intereses profesionales.

Cuando Rafael Márquez se fue a Europa, hace poco más de 18 años, sólo había jugado a nivel mayor 14 de los casi 130 partidos internacionales que lleva con el Tri. En estos diecisiete-dieciocho años, salvo alguna eventual solicitud de descanso o varias lesiones que también le apartaron de la actividad de su club, siempre se mostró interesado en reportarse con el Tri.

Por eso suena desmedido que hoy todavía haya quien considere que el defensa zamorano no está o no se haya mostrado un hombre comprometido con la Selección Nacional o que su capitanía sea un atentado a la disciplina del Tricolor. Otros mucho menos comprometidos, menos presentes y menos trascendentes también alguna vez les dieron el gafete.

Márquez la pudo haber “regado”, porque como me dijo en una entrevista que el hice hace unos años en Nueva York, cuando aún jugaba en Red Bulls, “a mí no me gusta perder ni en las canicas”. Y en sus noches de éxito, le clavó un golazo a Argentina como para lavarse la cara en el Mundial del 2006 en los cuartos de final, en Sudáfrica le anotó el del empate a los anfitriones y todavía hace cuatro años en Brasil les clavó otro a los croatas el día de la fiesta mexicana.

El balance puede ser positivo o negativo según se quiera ver, pero debemos aceptar hoy y siempre, que Rafa Márquez a pesar de que ahí están las siempre odiosas comparaciones con Hugo Sánchez, si no ha sido el número uno, yo tampoco lo pondría en el dos.

Las circunstancias lo han puesto en una difícil situación, sigue jugando a sus 38 años, (dentro de 13 días cumplirá 39 el 13 de febrero), y las lesiones son cada vez más frecuentes y cada vez más complicadas, pero su temerario espíritu lo ha mantenido peleando siempre por estar y aun se dio el lujo de jugar 106 de los 120 minutos a los que se extendió el encuentro ante Portugal por el tercer lugar de la Copa Confederaciones el año pasado en Moscú.

En ese encuentro aún portó y con mucho orgullo, el gafete de capitán, algo que podría llegar a ser la última vez que haya sucedido en una competencia oficial a lo largo de su brillante carrera con el tricolor, que se ha extendido casi 20 años.

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